Mejores ciclistas de la historia

 

La historia del ciclismo ha dejado grandes estrellas en los casi 150 años que han pasado desde que se celebrase la primera carrera, que tuvo lugar entre París y Rouen el 7 de noviembre de 1869. En todo este tiempo, son muchos los astros de la bicicleta que han maravillado con sus gestas y han dejado tras de sí un importante legado y un palmarés brillante.

Son muchas y muy diversas las publicaciones especializadas que han volcado sus esfuerzos en confeccionar una lista de los mejores ciclistas de la historia, utilizando como criterio principal los éxitos cosechados a lo largo de su carrera. Dependiendo de la valoración, los puestos varían notablemente, si bien todas coinciden en señalar a Eddy Merckx como el más laureado corredor de todos los tiempos.

Nadie hace sombra a El Ogro de Tervueren

A la hora de realizar este tipo de clasificaciones son muchas las voces dispares que señalan que es complicado e injusto comparar a ciclistas de diferentes épocas. Debido a que el material utilizado es más técnico y avanzado en la actualidad con respecto a etapas anteriores, la preparación de las carreras no se lleva a cabo de la misma manera, ni tampoco la programación de las temporadas es la misma.

No obstante, no hay discusión alguna con respecto al belga, considerado como el mejor de la historia. El Ogro de Terveuren copa todas las clasificaciones y se encuentra a años luz del resto de competidores. Su sombra es muy alargada y su palmarés es tan amplio como difícil de superar.

De hecho, desde su retirada el 1 de mayo de 1978, de la que pronto se cumplirán cuatro décadas, ningún otro ciclista ha sido capaz de igualar sus gestas.

Nacido en Brabante el 17 de junio de 1945, Merckx fue el mayor de tres hermanos de una familia humilde que pronto se instaló en Bruselas, la capital belga. El corredor, que actualmente cuenta con 72 años, se inició en el deporte de la bicicleta con tan solo 16 años y ya con 19 logró su primer título importante al imponerse en el Campeonato del Mundo Amateur, en 1964.

Este triunfo le valdría para dar el salto al mundo del ciclismo profesional, el 1 de mayo de 1965, al pasar a engrosar las listas del equipo Solo Superia. Desde ese momento, su trayectoria resultaría meteórica, llegando a acumular un total de 525 victorias.

Merckx cuenta en sus vitrinas con cinco victorias en el Tour de Francia, la considerada como más prestigiosa Gran Vuelta. Cuatro de ellas llegaron de manera consecutiva, en el 69, 70, 71 y 72, y la quinta tuvo lugar en el 74. Un año después, en el 75, el belga finalizaría la ronda gala en segunda posición.

Además, El Caníbal, apodo que se ganó gracias a su ambición y su sed de triunfos, se impuso en el Giro de Italia también en cinco ocasiones: 68, 70, 72, 73 y 74. Y también se adjudicó la Vuelta a España la única ocasión en la que participó, en el 73.

Ganó el Mundial de Ciclismo en Ruta en tres ocasiones y se apuntó numerosas victorias en clásicas y competiciones de prestigio como la Milán-San Remo, que ganó en siete ocasiones; la Lieja-Bastoña, donde se apuntó cinco triunfos, o la Flecha Valona, en la que subió a lo más alto del podio en tres ocasiones.

Entre sus éxitos más destacados se encuentra la Triple Corona que conquistó en 1974, al imponerse en dos de las Grandes Vueltas, el Tour de Francia y el Giro de Italia, y el Campeonato del Mundo. En 1970 llegó a ser nombrado como el mejor deportista mundial, y en 1972, el 25 de octubre, batió el récord mundial de la hora con una marca de 49,431 kilómetros en el velódromo de Ciudad de México, que ostentó hasta 1984.

Llegó a participar en los Juegos Olímpicos de Tokyo en 1964, cuando todavía no se había producido su salto al ciclismo profesional.

Merckx ha obtenido numerosos reconocimientos por su brillante carrera como el primer puesto de la Cycling Hall of Fame que elabora la UCI, en la que distingue a los 100 mejores corredores de la historia del ciclismo. Además del Mendrisio de Oro, en 1972, y el Marca Leyenda, que le fue concedido en 2000.

Bernard Hinault, el segundo de la Cycling Hall of Fame y mejor francés de la historia

A una distancia considerable del belga se encuentra Bernard Hinault, que copa el segundo puesto de la mencionada Cycling Hall of Fame que elabora la Unión Ciclista Internacional. Considerado el mejor corredor francés de la historia, El Caimán llegó casi a compartir protagonismo en el pelotón con Merckx, del que terminó cogiendo su testigo.

Hinault es otro de los privilegiados que puede presumir de haber ganado el Tour de Francia en cinco ocasiones, en el 78, 79, 81, 82 y 85, sumando, además, dos segundos puestos en el 84 y el 86. El galo se llevó también la victoria en las tres ediciones del Giro de Italia en las que participó, en el 80, 82 y 85, y también ganó la Vuelta a España en las dos ocasiones en las que tomó parte, en el 78 y el 83.

Se adjudicó también el Campeonato del Mundo en Ruta en su edición de 1980, además de una gran cantidad de triunfos importantes en carreras de prestigio como la Dauphiné Liberé, la París-Roubaix, el Tour de Luxemburgo o el Gran Premio de las Naciones.

El Tejón, otro de los apodos por los que es conocido, trabaja actualmente en la organización del Tour de Francia, tras su retirada del ciclismo profesional en 1986. Nacido en Yffiniac, en la Bretaña francesa, en 1954, se inició en el ciclismo profesional en 1975, y en sus más de diez años en la elite acumuló 216 victorias. Lo que le valió para dominar el panorama internacional desde finales de los años 70 hasta principios de los 80.

Hinault puede presumir de haber sido reconocido en dos ocasiones (1979 y 1980) con el Mendrisio de Oro, un premio internacional concedido al mejor ciclista del año según el Velo Club Mendrisio, un club ciclista de Mendrisio (Suiza).

Jacques Anquetil y Fausto Coppi se disputan el tercer puesto

Las diferentes clasificaciones que circulan, correspondientes a diversos medios especializados y organismos con peso en el mundo del ciclismo, discuten si el tercer puesto de la lista mundial de los mejores ciclistas de la historia debe ser para el francés Jacques Anquetil o el italiano Fausto Coppi.

Dependiendo del criterio que se utilice para elaborar dichas clasificaciones, aparece uno u otro en ese tercer escalón del podio. Lo que está claro es que existe una enorme igualdad entre ambos corredores atendiendo a su palmarés. Si bien Coppi fue anterior a Anquetil y ambos desarrollaron sus carreras en tiempos en los que el ciclismo aún no había alcanzado el esplendor del que sí disfrutó en la época en la que Eddy Merckx y Bernard Hinault fueron dominadores.

Il Campionissimo, todo un icono del ciclismo italiano

Fausto Coppi es considerado como el mejor corredor italiano de todos los tiempos. Puede presumir de haber conquistado en cinco ocasiones el Giro, éxito que le ha valido para obtener dicho reconocimiento. El primero se lo adjudicó en 1940, cuando solamente contaba con 21 años, y posteriormente, se impuso en las ediciones de 1947, 1949, 1952 y 1953. Obtuvo dos segundos puestos en el 46 y el 55.

Además, L’Airone, como también es conocido, se impuso en dos ocasiones en el Tour de Francia, en el 49 y el 52. Puede presumir también de haber cosechado el Mundial en Ruta en su edición de 1953, y de haberse adjudicado victorias importantes en clásicas de relumbrón como la Milán San Remo, el Giro de Lombardía, el Gran Premio de las Naciones, la Flecha Valona o la París-Roubaix.

Il Campionissimo, apodo con el que anteriormente también se había nombrado a Constante Girardengo, Alfredo Binda y Gino Bartali, dejó de emplearse tras la prematura muerte de Coppi en 1960, cuando tan solo contaba con 40 años de edad.

Coppi, el cuarto de cinco hermanos nacido en la localidad piamontesa de Castellania en 1919, tuvo la mala fortuna de vivir el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que interrumpió su meteórica carrera profesional al ser enviado a África con la Divisione Ravenna. Llegó a ser prisionero del ejército inglés y fue puesto en libertad en 1945.

Dos años después se adjudicó su segundo Giro y a partir de ese momento, su trayectoria volvió a despuntar hasta ser reconocido internacionalmente como uno de los mejores corredores de todos los tiempos. En su primera etapa, que comenzó en 1939, corrió a la sombra de otro grande del ciclismo italiano como Bartali y, posteriormente, en 1949, llegó su consagración internacional definitiva al firmar una de sus más célebres hazañas: 192 kilómetros en solitario en la etapa entre Cuneo y Pinerolo.

Coppi siguió acumulando gestas y agrandando su leyenda hasta que en 1960, aún en activo, falleció víctima de la malaria tras acudir a una carrera en Alto Volta, cuando solamente contaba con 40 años. El italiano ocupa el tercer puesto en la mencionada clasificación que elabora la UCI, seguido muy de cerca en puntuación por el francés Anquetil.

Maître Jacques, el primer pentacampeón de la historia del Tour

Anquetil cuenta con el privilegio de ser el primer ciclista en conseguir la gesta de ganar el Tour de Francia en cinco ocasiones. Lo logró en las ediciones del 57, 61, 62, 63 y 64. Su carrera profesional se extendió desde 1953 hasta 1969 y en esos 15 años fue capaz, además, de subir a lo más alto del podio en las otras dos Grandes Vueltas al imponerse en el Giro en dos ocasiones (60 y 64), donde además logró dos subcampeonatos y una vez la Vuelta, en 1963.

Monsieur Crono, como también es conocido en el mundo del ciclismo, acumuló un total de 23 victorias de etapa en las tres grandes rondas, al sumar 16 en el Tour de Francia, 6 en el Giro de Italia y una en la Vuelta a España.

Precisamente, conquistó el récord de la hora en 1956 con una marca de 46,159 kilómetros, que arrebató a Coppi, quien lo había mantenido 14 años desde 1942 en que lo alcanzó.

La gran mancha en el palmarés de Anquetil es no haber logrado nunca el Campeonato del Mundo en Ruta, a pesar de haber finalizado entre los diez primeros en seis ocasiones. El segundo puesto logrado en el 66 fue lo más cerca que estuvo de colocarse el maillot Arco-Iris con el que se distingue a los ganadores de esta competición internacional.

Anquetil nació en Mont-Saint-Aignan (Francia) el 8 de enero de 1934 y se convirtió en ciclista profesional a los 18 años, cuando abandonó su oficio de tornero para dedicarse a lo que había sido su gran pasión desde niño. En su primer año de competición se alzó con la victoria en el Campeonato de Normandía y el de Francia, en categoría amateur, así como el bronce por equipos en ciclismo en ruta, en los Juegos Olímpicos de Helsinki.

Entre sus grandes gestas destaca haber ganado en nueve ocasiones el Gran Premio de las Naciones, además de haberse impuesto en otras pruebas de prestigio como la París-Niza, Dauphiné Liberé, la contrarreloj de Lugano o la Lieja-Bastogne-Lieja.

Tras su retirada en 1969, se dedicó a organizar carreras y ejercer de comentarista en diversas cadenas de radio y televisión, hasta que en 1987 falleció a la edad de 53 años víctima de un cáncer de estómago, que le fue diagnosticado unos meses antes.

Gino Bartali, el ciclista que salvó a 800 judíos del Holocausto

La de Gino Bartali es una historia singular, no solamente por los éxitos que el corredor italiano cosechó durante su prolífica carrera deportiva, sino por lo que representa en el mundo del ciclismo en el país transalpino. Nació en Ponte a Ema (Florencia) el 18 de julio de 1914 y falleció a los 85 años en el mismo lugar, el 5 de mayo del 2000. Ganador en dos ocasiones del Tour de Francia (1938 y 1948), y tres el Giro de Italia (1936, 1937 y 1947), es junto a Fausto Coppi todo un estandarte que, posteriormente, nadie ha sido capaz de superar en la nación vecina.

Bartali, o Il Ginettaccio, como es apodado por su elegancia encima de la bicicleta, creció en el seno de una familia trabajadora del campo y pronto comenzó a ganarse la vida en un taller de reparación de bicicletas, donde nació su pasión por este deporte. El dueño, agradecido por su entrega en el trabajo, le regaló una y le animó a que entrenase duro y a partir de ese momento comenzó a gestarse la leyenda.

Ganó su primer Giro con 22 años, y con 24 ya ostentaba dos títulos de la gran ronda de su país, más uno de los dos Tour de Francia que se encuentran en su palmarés. Y eso que la muerte de su hermano Giulio en 1936, después de ganar su primera ronda italiana, estuvo a punto de retirarlo del ciclismo.

Al igual que le sucedió a su compatriota y amigo Fausto Coppi, con el que protagonizó una emocionante rivalidad, su carrera se vio truncada por la explosión de la Segunda Guerra Mundial.

Bartali fue considerado como el corredor del régimen, gracias a que sus éxitos deportivos y su carácter de líder seducieron a Mussolini. Cuando, en realidad, posteriormente se ha sabido que repudió el fascismo y, durante los años de conflicto, ayudó a más de 800 judíos italianos a librarse de ser deportados a los campos de concentración alemanes.

El dictador lo convirtió en todo un icono del fascismo y él, entretanto, fingía que entrenaba en los años de la guerra cuando, en realidad, ejercía de correo de una red clandestina, escondiendo en el cuadro de su bicicleta los pasaportes hacia la libertad de más de 800 hebreos y partisanos de la muerte.

Bartali aborrecía la política y amaba el ciclismo, y era un hombre de carácter y convicciones. Es uno de los últimos representantes de lo que se conoce como ciclismo clásico, en el que la capacidad física innata y la tenacidad y afán de superación primaban sobre la técnica, que en sus años aún no había aparecido.

Considerado como uno de los cuatro campionissimos de la historia del ciclismo italiano (junto a Coppi, Girardengo y Binda, como ya se ha relatado anteriormente), Bartali es considerado como uno de los grandes escaladores de la historia.

Su potencia física le llevó a ganar el gran premio de montaña del Giro en siete ocasiones, y el del Tour, en dos. Fue pionero en el uso del cambio de marchas que ideó Campagnolo, lo que significaba que el corredor no tenía por qué parar ni bajarse de la bicicleta para efectuar el cambio de piñón.

Entre sus éxitos más destacados, además de los cosechados en las grandes vueltas, destacan sus cuatro victorias en el campeonato nacional italiano, y varias clásicas como la Milán-San Remo, el Giro de Lombardía o la Vuelta a Suiza.

La UCI le otorga el sexto puesto en su clasificación histórica de acuerdo a su palmarés, si bien Il Ginettaccio puede considerarse como el principal exponente del ciclismo italiano. Papel que comparte con Coppi, a quien tuvo a sus órdenes en el modesto equipo San Pellegrino, que dirigió después de retirarse del ciclismo profesional. Posteriormente, fue comentarista de la RAI y asesor técnico de algunas prestigiosas firmas industriales.

Bartali, protagonista de un sinfín de anécdotas que marcan la historia de este deporte, ha recibido numerosos reconocimientos, entre los que destacan la Medalla de Oro al Mérito Civil, Justo entre las Naciones, Gran Oficial del Orden al Mérito de la República Italiana y Caballero de la Gran Cruz del Orden al Mérito de la República Italiana.

Girardengo y Binda, los otros dos campionissimos que copan los primeros puestos UCI

La Cycling Hall of Fame de la UCI también contempla entre sus primeros puestos a los otros dos corredores italianos que son anteriores a Coppi y Bartali, y que forman parte de los cuatro que fueron considerados campionissimos. Un reconocimiento que, como se ha apuntado, dejó de utilizarse tras la prematura muerte de Coppi.

Alfredo Binda, que ocupa el noveno puesto de esta clasificación, y Constante Girardino, en el 25, son dos corredores emblemáticos que también han dejado huella en el ciclismo italiano y, también, en el internacional. El primero, apodado La Gioconda, ganó en cinco ocasiones el Giro de Italia y tres veces el campeonato del mundo. El segundo, doble vencedor de la ronda italiana, llegó a cosechar hasta 87 victorias durante los 24 años que duró su carrera profesional.

Gimondi, Bobet o Lemond, otros nombres de peso en la historia mundial

La historia del ciclismo está repleta de nombres ilustres, cuyos méritos siguen siendo reconocidos y sirven para mantener la vigencia en las más prestigiosas clasificaciones internacionales.

En la de la UCI, que a lo largo de este artículo se ha ido tomando como principal referencia, aparecen en los primeros puestos otros con un palmarés más que envidiable como los italianos Felice Gimondi, Francesco Moser o el más contemporáneo Vicenzo Nibali. O también, los franceses Louison Bobet, Laurent Fignon o Raymond Poulidor, así como los alemanes Jan Ullrich y Erik Zabel, que también son corredores cuyas carreras se han desarrollado en estos años.

Igualmente, destacan otros como los holandeses Jan Janssen o Joop Zoetemelk, el estadounidense Greg Lemond, los belgas Roger De Vlaeminck y Philippe Thys, el británico Christopher Froome o el irlandés Sean Kelly.

Miguel Induráin, el mejor español

Si bien en esos primeros 25 puestos de la Cycling Hall of Fame que se han destacado en estas líneas faltan algunos nombres importantes de los que están considerados como los mejores ciclistas de España.

Sin ningún género de dudas, Miguel Induráin es el rey de reyes. El corredor navarro natural de Villaba está, además, en el Top Five de esa lista confeccionada por la UCI.

Induráin cuenta con el privilegio de ser el único ciclista en ganar el Tour de Francia en cinco ocasiones de manera consecutiva. Lo hizo en las ediciones de 1991, 1992, 1993, 1994 y 1995. Además, se proclamó vencedor del Giro de Italia en dos ediciones consecutivas (1992 y 1993) y obtuvo triunfos importantes en carreras clásicas de prestigio como el Campeonato de España en Ruta, la Clásica de San Sebastián y la Dauphiné Liberé.

El de Villaba, que actualmente tiene 53 años, anunció su retirada en enero de 1997, cuando contaba con 33 años, y posteriormente se ha mostrado bastante activo y participativo en diferentes actividades relacionadas directamente con el ciclismo y el deporte en general.

Induráin fue un ciclista que destacó por su enorme capacidad de sacrificio y su humildad encima de la bicicleta. Además de estar considerado como el mejor corredor español de todos los tiempos, se le sigue obsequiando con la distinción de ser uno de los mejores deportistas de la historia del país.

Destacó, especialmente, en las etapas contrarreloj, donde solía adquirir sus ventajas para después cosechar títulos y victorias, y además, está considerado como uno de los mejores escaladores de la historia. Entre otros de sus éxitos está el récord de la hora que llegó a lograr en 1994 y que ostentó durante solo dos meses. También, la medalla de oro que se colgó en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 en la prueba de ciclismo contrarreloj, en la que también se llegó a proclamar campeón del mundo.

Un jurado compuesto por cinco especialistas y elegido por la organización del propio Tour de Francia lo reconoció como el octavo mejor corredor de la historia de la ronda gala; una decisión que no gustó demasiado al navarro, quien manifestó públicamente su opinión de que merecía estar en una posición más privilegiada.

Induráin cuenta también en sus vitrinas con el Premio Príncipe de Asturias a los Deportes, que le fue concedido en 1992, en pleno auge de su carrera deportiva. Junto a Merckx, Coppi, Hinault y Anquetil, está entre los cinco mejores ciclistas de la historia del ciclismo internacional.

Contador se retira dejando un enorme legado tras de sí

El otro grande entre los grandes nacido en nuestras fronteras es Alberto Contador. El corredor natural de Pinto ha anunciado recientemente su retirada después de 14 años en el ciclismo profesional, que le han servido para ganar el Tour de Francia en tres ocasiones (2007, 2009 y 2010), aunque su último título le fue retirado al ser enjuiciado por dopaje.

También se borró de su palmarés el Giro de Italia que se apuntó en 2011, el segundo de los tres títulos que cosechó en esta gran ronda y el quinto puesto de la gran vuelta francesa de ese mismo año. La sombra del dopaje y la de las lesiones, precisamente, ha perseguido a este enorme corredor que también cuenta con el privilegio de haber ganado tres veces la Vuelta a España (2008, 2012 y 2014).

De hecho, ha sido uno de los grandes motivos por los que decidió anunciar su retirada el pasado mes de agosto, una vez finalizase su participación en la gran ronda nacional en la que acabó quinto. Con 34 años, parece que su adiós, esta vez sí, será definitivo. Ya anunció su marcha en 2016, con 33 años, debido a la desaparición de su equipo, el Tinkoff. Aunque, finalmente, decidió proseguir con su preparación para seguir superando retos.

Contador ha destacado siempre como escalador y contrarrelojista, lo que le ha llevado a lograr méritos importantes como el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta Contrarreloj, que ganó en 2009. Además, el Niño de Pinto conquistó un gran cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y en su palmarés también destacan sus triunfos en la París-Niza 2007 y 2010, la Vuelta al País Vasco 2008, 2009, 2014 y 2016, la Milán-Turín 2012, la Tirreno-Adriático 2014 y la Vuelta a Burgos 2016.

El ciclista madrileño ostenta el privilegio de ser el único español en conseguir hacerse con las tres grandes rondas por etapas, algo que no logró Induráin, a quien precisamente le faltó ganar la Vuelta para poner el broche de oro a su carrera deportiva.

Una hazaña que solamente han logrado, además de Contador, los italianos Felice Gimondi y Vincenzo Nibali, el belga Eddy Merckx y los franceses Jacques Anquetil y Bernard Hinault.

Como profesional ostenta 67 victorias, además del UCI World Ranking que logró en 2009. Las acusaciones de dopaje han ensombrecido una carrera muy brillante que podía haber sido aún más prolífica.

En febrero de 2012 fue condenado a dos años de suspensión por su positivo por clembuterol, lo que significó que fuera desposeído. Además del Giro y el Tour anteriormente comentados, de la Volta a Cataluña 2011, la medalla de bronce en el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta de Contrarreloj de 2011 y la medalla de plata en el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta 2011.

Entre sus reconocimientos más destacados está la Bicicleta de Oro como mejor corredor del año que le fue brindada en 2007, 2008, 2009 y 2014. Desde sus inicios hasta su retirada, Contador ha pasado por los equipos ONCE/Liberty Seguros, Discovery Channel, Astana, Saxo Bank Sungard/Tinkoff y Trek-Segafredo.

Valverde, Delgado y Bahamontes, entre los 50 mejores de la historia según la UCI

Además de Induráin y Contador, otros tres nombres adquieren un especial protagonismo en la historia del ciclismo en España. Alejandro Valverde, en el puesto 31, Pedro Delgado, en el 38 y Federico Bahamontes, en el 41, se encuentran entre los 50 mejores de la historia según la clasificación UCI.

Cada uno de los cuales ha sido cabeza visible en diferentes etapas del ciclismo nacional. Valverde, aún en activo, es el principal exponente del ciclismo español que se queda en solitario tras el adiós de Contador. Su principal mérito es haber ganado la Vuelta a España en su edición de 2009.

Delgado, por su parte, fue el máximo exponente nacional en la década de los 80 hasta la aparición en escena de Induráin, que le robó de un plumazo el protagonismo. Su principal gesta es el Tour de Francia que cosechó en 1988.

Y Bahamontes, cuyo nombre de pila es el de Alejandro, y no Federico, y que fue conocido como el Águila de Toledo, ostenta el privilegio de ser el primer español en ganar la ronda francesa. Mérito que logró en 1959 y que valió para poner en liza el ciclismo español en años de dominio galo e italiano.

Todos estos grandes ciclistas seguro que tuvieron también la necesidad de tener un colgador de bicicletas.

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