Historia de la bicicleta

 

La bicicleta es un vehículo de dos ruedas que se utiliza como medio de transporte y también como instrumento para la práctica del ciclismo. En la actualidad ha evolucionado enormemente hasta incorporar accesorios que facilitan mucho su manejo y van en pos de la comodidad del usuario, pero la historia de la bicicleta se remonta, como mínimo, a dos siglos atrás. Seguro que ya entonces se planteaban como guardarlaras bien organizadas con un colgador para bicicletas.

De hecho, fue en 1817 cuando apareció el primer instrumento para desplazarse que contaba con dos ruedas, y que fue bautizado como máquina andante. Fue el barón alemán Karl Christian Ludwig Drais von Sauerbronn el inventor de un artilugio que fue precursor de la bicicleta y la motocicleta que conocemos actualmente.

Se trataba de una especie de estructura similar a un carro pequeño, con una rueda en la parte anterior y otra en la posterior, que incorporaba un manillar. Inicialmente fue denominada draisiana en honor a su progenitor, y con posterioridad pasó a conocerse popularmente como velocípedo. El usuario debía sentarse sobre un sillín que se asemejaba a una montura, incrustado en el centro de un marco fabricado con madera. El movimiento debía producirse al empujar con ambos pies de manera alternativa, ya que este primer modelo de bicicleta no incorporaba aún los pedales en su estructura.

El impulso permitía a esta máquina andante alcanzar una velocidad similar a la de un carruaje. Los brazos debían descansar sobre un apoyo fabricado en hierro, y con las manos se sostenía un palo de madera unido a la rueda de delante, que servía para orientar el vehículo en la dirección en la que se pretendía efectuar la marcha.

Algunas referencias anteriores

No obstante, pueden encontrarse algunas referencias anteriores a la aparición de la draisiana en 1817. Hay datos, de hecho, que sostienen que en el Antiguo Egipto ya se fabricaron algunos artefactos rudimentarios compuestos por dos ruedas que se unían mediante una barra.

También se han podido encontrar vestigios de un artilugio muy parecido a lo que hoy día se conoce como bicicleta en la antigua China. Las ruedas se fabricaban con bambú.

 

Y hay quienes aún defienden la teoría de que el primer boceto de lo más parecido a una bicicleta lo incorporó Leonardo da Vinci en su obra Codex Atlanticus. Se trataba de un modelo con transmisión de cadena impulsada por unos pedales, el mismo sistema que emplean las actuales. Pero el doctor Hans-Erhard Lessing demostró en 1997 que se trataba de una broma perpetrada en la década de los 60, y el boceto no era más que una falsificación añadida durante la etapa de restauración de este códice, que tuvo lugar entre 1967 y 1974.

El celerífero, un modelo anterior que añade algunas incógnitas

Existen apuntes bibliográficos que señalan que, con anterioridad a la draisiana, se inventó lo que se llegó a conocer como celerífero. Fue el conde francés Mede de Sivrac quien, en 1791, ideó lo que también llegó a conocerse como caballo de ruedas, que consistía en un listón de madera con acabado en una especie de cabeza de león, ciervo o dragón que se montaba sobre dos ruedas. Un artilugio rígido que requería ser impulsado con los pies, y que no tenía articulación alguna. Por lo tanto, las variaciones del terreno tenían un efecto negativo y muy determinante sobre el cuerpo de su montura.

Esta historia particular del celerífero aporta demasiadas incógnitas, ya que posteriormente se descubrió que el conde Mede de Sivrac nunca llegó a existir, y no fue más que un personaje creado en 1891 por el periodista francés Louis Baudry de Saunier.

En realidad, no fue más que el producto de la rivalidad existente en la época entre franceses y alemanes. El objetivo de Baudry no era otro que el de adelantar la fecha de invención de la driasiana a 1790 para atribuir el mérito a un galo, en lugar de un germano.

La primera bicicleta con pedales

Por lo tanto, existe la convicción generalizada de que la draisiana es el primer modelo de bicicleta lo más parecido a lo que es hoy día, y que 1817 es la fecha de su aparición. Fue precursora del primer ejemplar que incorporó los pedales a su estructura, y que se atribuye al escocés Kirkpatrick Macmillan, en 1839.

Macmillan nunca se preocupó de patentar su invento, por lo que unos años después, en 1846 Gavin Dalzell de Lesmahagow lo copió y se atribuyó el mérito, alcanzando un éxito de tal magnitud que, durante medio siglo, fue considerado como el verdadero padre de la bicicleta.

El prototipo construido por el mencionado herrero escocés añadía pedales con barras, lo que permitían a los usuarios impulsar la bicicleta con los pies sin la necesidad de tocar para ello el suelo. Su mecanismo era similar al que emplean las actuales.

Unos pedales cortos fijados a la rueda trasera y conectados por barras a otros pedales situados delante del ciclista servían para llevar a cabo la impulsión. Al empujar los pies hacia abajo y hacia adelante se accionaba este mecanismo que hacía que la bicicleta se moviera.

Vieja bicileta

Macmillan lo utilizó para moverse por su Escocia natal, pero nunca se preocupó de dar a conocer su invención. De ahí que existan algunas controversias sobre la fecha exacta de su aparición, al no existir evidencias documentales. Actualmente, una copia de este prototipo ideado por el herrero escocés se exhibe en el Museo de las Ciencias de Londres.

La evolución del modelo de Macmillan

​El siguiente paso en la historia de la bicicleta en lo que concierne a su evolución lo dio el también escocés Robert William Thomson. Suya fue la idea de sustituir las ruedas, que hasta entonces habían sido fabricadas íntegramente de madera, por una especie de neumáticos hinchables elaborados a base de cuero y goma, con remaches que otorgaban tracción al conjunto. Pero su invención no tuvo demasiado éxito, y solamente se empleó durante algunos años en carruajes.

Ernest Michaux está reconocido como el precursor directo de la bicicleta tal y como hoy día se conoce. Pero no se deben pasar por alto nombres como los de Philip Moritx Galloux, quienes construyeron bicicletas a pedales para uso particular.

El francés, hijo del herrero Pierre Michaux, fue quien dotó de pedales a la rueda delantera del modelo draisiano, lo que provocaba que el conjunto requiriese de un mayor equilibrio para poder desplazarse. Padre e hijo están considerados como los desarrolladores de la bicicleta a pedales moderna, un artilugio que vio la luz en 1861 de manos de estos dos constructores de carruajes.

La Michaulina, nombre con el que se popularizó el invento, disfrutó de una enorme acogida entre las clases populares, lo que favoreció su expansión por todo el territorio francés. La madera era el material con el que se fabricaban el cuadro y las ruedas, que además incorporaban una especie de banda de hierro que era lo que estaba en contacto directo con el suelo. La rueda delantera era un poco más alta que la de detrás, y era en la que se colocaban los pedales. Fue en 1869 en Gran Bretaña donde empezaron a introducirse neumáticos fabricados con goma maciza que se incorporaban a la banda de acero de las ruedas.

El inglés James Starley, en 1873, produjo una máquina cuya principal característica era que la rueda delantera tenía tres veces el tamaño de la trasera. Este prototipo se popularizó en esta década y la posterior. Tal fue el éxito que obtuvo que, en 1887, el estadounidense Thomas Stevens se atrevió a realizar el primer viaje en bicicleta alrededor del mundo. Partió desde San Francisco, ciudad en la que concluyó su particular odisea después de más de tres años.

La bicicleta de Starley se conoció como Penny Farthing, en relación a su parecido con la diferencia del tamaño de dos monedas como el penique (de ahí lo de penny), y el cuarto de penique (farthing).

John Kemp Starley, sobrino de James Starley (con el que llegó a trabajar conjuntamente), creó en 1885 lo que se llegó a conocer como bicicleta de seguridad, muy similar a lo que hoy se conoce como bicicleta urbana. La característica principal de este prototipo es que incluía los frenos, y su postura era mucho más cercana al suelo que los modelos anteriores.

Starley se asoció poco después, en 1888, con el irlandés John Boyd Dunlop, el primero en desarrollar los neumáticos con cámara de aire que fueron incorporados a la bicicleta de este inventor nacido en Walthamstow (Essex) en 1890.

Estos neumáticos disponían de un tubo interior que se rellenaba de aire, de manera que se veía amortiguado el golpeteo continuo contra el suelo. Estas ruedas eran del mismo tamaño que las que incorporaba anteriormente este modelo de bicicleta de seguridad. Los pedales se unían a una especie de rueda dentada a través de una serie de engranajes y una cadena de transmisión, cuyo mecanismo servía para mover la rueda trasera de la bicicleta. Muy pronto, el invento de Starley se hizo muy popular y se comercializó entre las clases obreras en ciudades industrializadas.

Los hermanos Michelín, en Francia, y Giovanni Battista Pirelli, en Italia, siguieron los pasos de Dunlop y desarrollaron un modelo de neumático desmontable, lo que hacía posible llevar varias cámaras de recambio para sustituir las ruedas en caso de pinchazo o cualquier otro accidente.

Esto permitió que la bicicleta se convirtiera en un medio de transporte con el que se hacían posibles los desplazamientos a cualquier parte del mundo. El aspecto negativo era que estos prototipos llegaban a pesar hasta 18 ó 20 kilos, lo que convertían su traslado y manipulación en una tarea bastante complicada.

La bicicleta como instrumento para la competición

Bicicleta de carreras

Eran años en los que el uso de este vehículo entre la población era cada vez más común, debido a que la producción en serie permitía abaratar costes y, por lo tanto, que el precio final en el mercado de uno de estos modelos se redujera de forma considerable, haciéndolos accesibles para un gran número de personas pertenecientes a las clases obreras.

Y fue entonces cuando nació el ciclismo entendido como una competición. El 31 de mayo de 1889 los hermanos Olivier, asociados a la fábrica de Michaux, pusieron en marcha una carrera que se desarrolló en el parque de Saint Cloud de París, con un recorrido de 1200 metros y en la que tomaron parte un número importante de participantes. Desde ese momento, la fiebre por el ciclismo se fue propagando, y fueron naciendo muchas competiciones, algunas de las cuales aún se celebran hoy en día. Si bien fue a principios del siglo XX cuando se gestaron las competiciones nacionales como el Tour de Francia o el Giro de Italia, que se han seguido poniendo en marcha y que, actualmente, forman parte de las más prestigiosas rondas por etapas que se disputan a nivel internacional.

 

Bici carreras antigua

Meteórica carrera por los avances técnicos

En plena revolución industrial y con el incipiente fervor por la competición, el clima perfecto para el desarrollo de este invento ya se había generado. En estos años, se investigaba a marchas forzadas para encontrar nuevas soluciones en el aspecto técnico, que buscaban reducir el peso del conjunto para ganar en velocidad, así como mejorar el equilibrio y la seguridad de la bicicleta.

La tendencia de los fabricantes fue hacia la homogeneización. Sus máquinas eran cada vez más iguales entre sí, y el gran avance que se alcanzó fue el de reducir considerablemente el diámetro de la rueda delantera hasta los 80 centímetros. Estos adelantos, sumados al uso de tubos de acero soldados que formaban la estructura y el cuadro, además de los sillines con muelles, llevaron a la bicicleta a la cumbre de su desarrollo.

Clasificación general según el tipo de bicicleta

En los primeros años del siglo XX se pudo observar una progresiva mejora de los aspectos técnicos de este invento que, como se ha apuntado, tiene su origen en 1817. Pero con el paso del tiempo y la evolución y aceptación del ciclismo de competición, la bicicleta pasó a convertirse, cada vez más, en un instrumento de precisión que variaba su confección general en función del uso determinado para el que fuera a ser destinado.

En otras palabras, comenzaron a aparecer en el mercado diversos modelos, cada uno de los cuales aportaba una serie de ventajas adaptadas al uso para el que estuvieran predestinados. Así, en la década de los 60 apareció en Estados Unidos la bicicleta de pista, perfeccionando un invento cuyo origen y desarrollo había tenido lugar, hasta entonces, en el continente europeo. Ya en los 70 y también en el país norteamericano se desarrolló la bicicleta de montaña, y desde entonces se ha ido evolucionando hacia modelos mucho más específicos.

Actualmente, los tipos de bicicleta se pueden enumerar a través de la siguiente clasificación:

  • Bicicletas urbanas: También conocidas como bicicletas domésticas o de paseo, son dedicadas generalmente a todo tipo de usos cotidianos y se suelen emplear para trayectos cortos. Este modelo apuesta por la comodidad en detrimento del peso, por lo que incorporan asientos y manillares que ayudan al usuario a mejorar su experiencia sobre las dos ruedas, sistemas de transmisión en el propio buje, un solo cambio, guardabarros y algunos accesorios como el timbre, el candado, las luces y los retroflectores.
  • Bicicletas de montaña: Pueden ser llamadas también bicicletas todoterreno, debido a que están fabricadas para circular sobre terrenos agrestes. De ahí que su principal fuerte sea la resistencia de las partes que la componen. Estos modelos están pensados para un uso deportivo en disciplinas como el freeride, four cross, dirt jump, cross country o el descenso. Suelen disponer de diversas relaciones de transmisión para adaptar el pedaleo a las condiciones del ter
  • reno.
  • Bicicletas de carrera: Están diseñadas principalmente para deportes en los que la velocidad sea la principal máxima y para circular sobre el asfalto. Por eso también se conocen como bicicletas de carretera, y son las que se utilizan en el ciclismo, y en otros deportes que incorporan esta modalidad como el triatlón. Adaptan, por lo general, frontales y ángulos de asiento muy verticales, batallas cortas y un eje pedalier alto con poca curvatura de la horquilla. Todo ello persigue que el ciclista pueda adoptar una posición aerodinámica que le permita transmitir de un modo más eficaz la potencia a los pedales, y reducir la fuerza necesaria para contrarrestar la presión del viento en contra. Suelen fabricarse con una aleación de aluminio y fibra de carbono, con lo que se consigue reducir su peso de manera considerable. En esta clasificación pueden distinguirse varios tipos más específicos, como son las bicicletas para el ciclismo en ruta, para el ciclocross, para carreras sobre pista, para carreras criterium, para triatlón, contrarreloj e incluso bicicletas fabricadas exclusivamente para ser usadas en el Tour de Francia.
  • Bicicletas de turismo: Están ideadas para recorrer distancias largas, por lo que la comodidad es la máxima que persiguen los fabricantes. Disponen de una batalla larga, lo que permite que la estabilidad se vea incrementada. Además, mantienen el peso equilibrado y cuentan con espacio suficiente para colocar alforjas tanto traseras como delanteras. Su uso más extendido es para el cicloturismo, y se trata de una evolución de la bicicleta de carreras aparecida hace escasos años.
  • Bicicletas plegables: Permite reducir su tamaño al poder ser doblada en dos o más partes, y está diseñada para que ocupe menos espacio, de manera que facilite su traslado y, también, su almacenaje cuando se encuentre en desuso. Esta facilidad permite que pueda ser empleada como una bicicleta de paseo y también como un transporte urbano. Su popularidad fue creciendo a partir de la década de los 60 y, desde entonces, son muchos los usuarios que optan por este modelo.
  • Bicicletas híbridas: Apareció en el mercado poco después que las bicicletas de montaña, allá por la década de los 70. Su característica principal es que combina las prestaciones que ofrece una bicicleta todoterreno con las que aporta una de carretera. De ahí que los neumáticos sean más anchos que los que usan las de carrera pero más estrechos que los que suelen incorporar las de montaña. Muchas de ellas no llevan horquilla de suspensión, y en caso de llevarla, no están reforzadas como sucede en las BTT. Pesan menos que las de montaña pero no son tan resistentes, y están diseñadas para el uso en caminos tranquilos, no excesivamente abruptos, y también en la ciudad.

Otros modelos que ofrece el mercado

Además de las anteriormente citadas, en el mercado existe una enorme variedad de tipos de bicicleta y otros derivados como los triciclos, los cuatriciclos o los tándem. Cada uno de estos modelos aporta una serie de prestaciones que van en consonancia con el uso específico para el que van a ser destinados.

Así, por ejemplo, pueden encontrarse también bicicletas chopper, conocidas como bicicletas vagabundo, que colocan el asiento en el eje trasero y se usan para hacer caballitos. O las playeras, de una sola marcha y con los neumáticos anchos, muy parecidos a los que emplean las motocicletas y que están ideadas para circular sobre arenas llanas, por lo que son muy poco prácticas y excesivamente pesadas.

También están las BMX, con dos o cuatro ruedas y de diámetro pequeño, destinada para el uso en competiciones de velocidad con saltos y todo tipo de acrobacias. Por lo general, disponen de una relación fija para el cambio de velocidades. Y las bicicletas de reparto, que tienen el cuadro reforzado con una segunda barra superior para aportar una mayor rigidez a su estructura, y además incorporan parrillas o cajones delanteros que se usan para transportar las mercancías.

La última tendencia son las bicicletas bambú, un modelo innovador presentado en 2015 en el Foro Mundial de Medellín (Colombia), fabricadas a mano y que pueden ser personalizadas. Adquieren esta denominación debido a que el cuadro se fabrica con este material.

Las girobicicletas o bicicletas para niños

Dentro de los múltiples modelos y variedades de bicicletas que se pueden encontrar en el mercado están las que se conocen como girobicicletas, o bicicletas ideadas para los niños. Están fabricadas para ayudar a los más pequeños a desarrollar su capacidad de coordinación física a la par que experimentan la increíble sensación de libertad y movimiento.

Lógicamente, el tamaño de estas estructuras está adaptado a las dimensiones de los usuarios para los que están destinadas. De ahí que sean clasificadas en función de las edades para las que están recomendadas. A edades más tempranas, bicicletas de dimensiones más reducidas, mientras que para los niños algo mayores, son ideales las bicicletas un poco más grandes.

Al igual que otros tipos de bicicleta como las de carretera o las de montaña, vieron la luz por primera vez en la segunda mitad del siglo pasado. Por lo general, suelen incorporar ruedines que pueden ser desmontables, que garantizan la seguridad del más pequeño en caso de pérdidas del equilibrio.

La mayoría disponen de un cuadro reforzado y diversos sistemas de amortiguación para contrarrestar los efectos negativos de los golpes, y que estas máquinas puedan ser más resistentes y duraderas.

La bicicleta estática, historia y características principales

La bicicleta estática o estacionaria es un aparato de gimnasio que simula el ejercicio que se practica encima de una bicicleta. En la actualidad existen muchos modelos, como las convencionales o verticales, las elípticas, las verticales plegables, las de spinning, las reclinables o las que cuentan con una resistencia de aire para practicar ejercicios de crossfit.

Este tipo de máquinas emplean un freno que, con un rozamiento magnético o mecánico, sirve para realizar esfuerzo y no pedalear en el vacío. Disponen también de una rueda de varios kilos que hace posible que el pedaleo sea más suave, a excepción de las que tienen resistencia de viento, que aumentan la fuerza y la intensidad a medida que el pedaleo va siendo más fuerte.

La bicicleta estática tiene su origen en un aparato de gimnasio muy parecido que apareció a finales del siglo XVIII. Se trata de lo que se vino a llamar gymnasticón, un instrumento que permitía ejercitar las cuatro extremidades a la vez o, también, cada una por separado, y que fue obra del británico Francis Lowndes en 1796.

Lowndes, experto en electricidad médica y autor de los libros Observations on Medical Electricity (1787) y The Utility of Medical Electricity Illustrated (1791), siguió el camino que medio siglo antes había marcado Nicolas Andry, considerado el padre de la ortopedia.

De hecho, el gymnasticón fue un invento pensado para ayudar a pacientes con diferentes problemas de movilidad o psicomotricidad en el proceso de rehabilitación.

Desde entonces, la bicicleta estática ha ido evolucionando hasta convertirse en el aparato que se conoce hoy en día. En la actualidad, estas máquinas de ejercicios cuentan con manillares que se encuentran conectados a los pedales para que la parte superior del cuerpo pueda ser ejercitado a la par que la inferior.

Algunos modelos de bicicletas estacionarias, incluso, disponen de la opción de poder pedalear hacia atrás, en lugar de hacia adelante, para de esta forma ejercitar los músculos antagonistas que, de la otra forma, era muy complicado que pudieran ejercitarse.

Otros prototipos permiten que el pedaleo pueda realizarse con las manos. Suelen ser las bicicltas mini, que ocupan menos espacio y se emplean para la ejercitación muscular, no para el entrenamiento de montar, propiamente, en bicicleta.

Durante mucho tiempo, la bicicleta estacionaria se ha empleado como terapia física para el ejercicio cardiovascular seguro, eficaz y de bajo impacto, ya que no aplica mucho estrés en las articulaciones y no implica movimientos esporádicos que puedan requerir otro tipo de actitud.

Por lo tanto, también suelen ser utilizadas para rutinas de entrenamiento que persiguen la pérdida de peso. Estos aparatos de ejercicio van equipados con sensores conectados a contadores digitales que miden el esfuerzo realizado en forma de calorías consumidas, controlan las pulsaciones y la velocidad imaginaria del pedaleo. Una forma de poder llevar un control del tiempo y el esfuerzo realizado para poder progresar en el entrenamiento.

La bicicleta para invidentes, el último adelanto

Uno de los últimos pasos que se han dado respecto a la evolución de este invento es el de crear un prototipo adaptado para invidentes. La historia de la bicicleta cuenta con numerosos episodios, y este es el último respecto a los modelos destinados para el paseo.

Se trata de un modelo ideado por el onubense Faustino Blanco en colaboración con Carlos Agudo, ingeniero y redactor técnico de patentes. Consiste en la unión de dos bicicletas idénticas en paralelo mediante una serie de anclajes colocados en la parte trasera´el sillín y el manillar, que hacen posible que las dos bicicletas se muevan al mismo tiempo.

De esta forma, el invidente no tiene más que pedalear, mientras que la persona que lo acompaña conduce como si de una bicicleta normal se tratase. Esto es posible debido a que el invento incorpora un eje de dirección inspirado en el que llevan los coches.

Es una bicicleta indicada para personas de avanzada edad, o con problemas de movilidad, así como discapacitados, puesto que ayuda enormemente a su rehabilitación. Fue patentada hace seis años y, desde entonces, han aparecido empresas que se han dedicado a perfeccionar su diseño y comercializarlo.

Y es que el sector de la bicicleta camina actualmente hacia dos objetivos claramente marcados. Por un lado, se busca perfeccionar los aspectos técnicos que redunden en la mejora del rendimiento obtenido por el usuario, mediante el empleo de materiales específicos. Por otro lado, se persigue perfeccionar modelos que estén indicados para personas con diferentes grados de incapacidad, de manera que se ahonde en la accesibilidad y se facilite la integración de este tipo de personas.

Como se ha podido comprobar a lo largo de este artículo, la historia de la bicicleta es extensa y cuenta con numerosos y muy interesantes capítulos. Desde la draisiana aparecida en 1817 hasta las bicicletas actuales, son muchos los que han trabajado para perfeccionar este invento y mejorar sus prestaciones. Aunque hay apuntes que señalan que pudieron existir artefactos parecidos en el Antiguo Egipto o la China Milenaria, lo cierto es que la bicicleta, tal y como se conoce actualmente, es una invención europea y uno de los mayores adelantos de la era moderna.

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